domingo, 25 de julio de 2010

Otra vez Los Tiempos nos advierte y van cincuenta del hundimiento de la cúspide cónica del Cerro Rico. Estudiarán la topografía y mendigarán ayuda it.

El Cerro Rico de Potosí está a punto de desmoronarse. Es tan frágil lo poco que todavía sostiene ese cascarón vacío que aún le da su emblemática forma cónica, que nadie deberá sorprenderse si un día de éstos el paisaje de Potosí se queda sin el mayor símbolo de toda su fortuna y sus infortunios.

Las advertencias sobre la posibilidad de que se produzca la catástrofe no son nuevas. Desde hace ya mucho tiempo que expertos en temas geológicos y sensibles al valor intangible pero inconmensurable, desde el punto de vista histórico y cultural del Cerro Rico, tratan inútilmente de llamar la atención sobre el riesgo. Todo en vano.

Tampoco sirve de algo saber que durante los últimos doce meses se ha incrementado en un 50 por ciento la frecuencia de los hundimientos. Indiferentes, aún sabiendo que uno de esos derrumbes puede ser el último y que sus cuerpos pueden quedar enterrados, diez mil mineros siguen entrando a diario al subsuelo para abrir con dinamita más socavones de los que extraen miles de toneladas de plomo, plata y zinc.

Ante tan dramática realidad, las autoridades del sector prefieren seguir minimizando el riesgo y descalificando como “alarmistas” a quienes temen lo peor. Sin embargo, y a pesar de su escepticismo, han decidido hacer algo al respecto. Publicarán durante los próximos días una convocatoria para un estudio topográfico y luego iniciarán gestiones para mendigar en el exterior los recursos necesarios para pagarlo. Se prevé que dentro de unos cuantos años estarán listos para decidir qué hacer.

tomando en cuenta el mayor interés se podría pensar en el arrendamiento de un territorio en Chile para operar el puerto. propone Salazar Paredes

Albert Einstein solía decir que un problema sin solución es un problema mal planteado. En alguna oportunidad ya sostuve que, aparentemente, esto es lo que pasa con el así denominado problema marítimo boliviano. No se trata de un problema de ayer, por lo tanto obsoleto, o de hoy, consecuentemente, efectivo, sino que es también un problema del futuro porque afectará necesariamente a dos países que, juntos, pueden tener un mañana mejor, en amistad, justicia, seguridad y desarrollo.

Tampoco es un problema sin solución, pues es un problema que debe tomar en cuenta el equilibrio de intereses tanto de Chile como de Bolivia dentro de un marco de racionalidad política que resulte en un pacto de largo alcance que permita la cooperación entre dos países que se complementan económicamente de cara hacia un futuro político compartido.


Definiendo el concepto de soberanía territorial, concebimos que un Estado sea soberano respecto de un territorio en la medida en que goza del derecho de cederlo a terceros. El calificativo de “soberano” se aplica tanto a un Estado que sólo tiene competencia para ceder dicho territorio a un tercero como a aquel otro que goza sobre el territorio en cuestión de todas las competencias que el derecho internacional le puede otorgar.


Por supremacía territorial se comprende los derechos o competencias territoriales que un Estado posee respecto del territorio de un Estado extranjero. Un Estado puede concertar un tratado con otro a fin de otorgarle competencias en un sector de su territorio y permitirle efectuar actos de autoridad en lo correspondiente a las competencias cedidas. En la práctica convencional es posible hallar ejemplos de arrendamientos, administraciones de territorio y otras figuras análogas. Existen casos en que un Estado ha transferido a otro el ejercicio íntegro de sus competencias respecto de un cierto territorio, reservándose sólo la facultad de su cesión a un Estado extranjero.


En Chile resulta difícil y complicado, aunque no imposible, que algún gobierno se anime a disminuir su territorio para entregar una parte a Bolivia. En el supuesto caso de que lo hiciese por la parte norte de su territorio (al sur de la Línea de la Concordia), entonces operaría la palanqueta peruana de 1929 que le permite terciar en la solución del problema bilateral y ejercer influencia en función de sus propios intereses.


Si el concepto de soberanía presenta problemas a Chile y Perú con relación al problema marítimo boliviano, el concepto de supremacía allana esos problemas puesto que ni el orden jurídico interno chileno o el artículo primero del protocolo de 1929 colisionan con el concepto de supremacía territorial.


Restaría, entonces, que Bolivia, como una aproximación a la consecución de su objetivo en materia de política exterior de retornar al Pacífico como un país con costa propias, admita considerar una solución al problema marítimo boliviano mediante un acceso útil, libre y con supremacía territorial al océano Pacífico.


Tal vez no sea la solución óptima que buscamos, pero sería un paso adelante hacia ella. No se trata de pragmatismo, que es algo que les gusta a los empresarios cuando plantean un enclave, soberano o no, con el fin de activar más el comercio. Se trata de ser realistas dentro de una nueva racionalidad política que tome en cuenta los intereses de ambos países en función de una solución, por ahora, sub-óptima y que, con el pasar del tiempo, podría convertirse en óptima. Dadas las actuales circunstancias que condicionan el problema, un planteamiento de “o todo o nada” no parece ser lo más aconsejable.


Internacionalista


Fernando Salazar Paredes

domingo, 11 de julio de 2010

fernando salazar sale por los fueros del derecho boliviano al mar, comentando "el zafarrancho inútil" que organiza Choque al frente de la Cancillería

Se ha armado un estéril zafarrancho debido a que, según “El Mercurio” de Santiago, el Presidente chileno “habría” mandado un mensaje, mediante el vicepresidente García Linera, al presidente Morales, indicando que La Moneda no está disponible para conversar sobre cesión de soberanía.

El titular de la nota dice: “Mandatario transmite a Vicepresidente boliviano que no está disponible para ceder soberanía”. El subtítulo añade: “El canciller reveló este hecho ayer a la comisión de Relaciones Exteriores”. Ya en la crónica, el diario informa que la conversación “habría” sido clara y sin rodeos, y en la que le hicieron ver expresamente a García Linera la no disponibilidad para conversar sobre cesión de soberanía.

Inmediatamente después, “El Mercurio” hace su propia interpretación indicando que “con esto, La Moneda transmitió de manera oficial a La Paz los marcos en que se moverá este tema”. ¿Mensaje de Piñera a Morales? ¿Dónde? Además, ¿acaso era un secreto la posición chilena sobre el tema de soberanía?

Los industriales del mar, los que no dejan pasar una ocasión para tener vigencia lucrando chauvinísticamente con el tema, ahora se rasgan las vestiduras como si hubieran descubierto un gran secreto de traición a la Patria, cuando sólo se ha repetido lo que ya se sabía.

El diputado Choque, o ignora la realidad o, haciendo honor a su apellido, quiere provocar colisiones peligrosas en un tema por demás delicado. Aparecen también los halcones que auspician nuestro ingreso a la carrera armamentista. Primero fue el oficialista senador Bersatti que proclamó con desparpajo que con negociaciones no se conseguirá salida al mar. Ahora, y en una curiosa secuencia, el opositor senador Antezana convoca al país a armarse para conseguir el mar. Los dos ex jefes militares, aparentemente, no leyeron la Constitución que define a Bolivia como un Estado pacifista que promueve la cultura de la paz y, si la leyeron, tal vez no la entendieron.

El Gobierno, por su parte, siempre a la defensiva en este tema… No atinan a poner las cosas en orden por una sencilla razón: no tienen un plan serio. Por eso son reactivos, nunca propositivos. Infantilmente, creen que, ante la posición de Chile, ahora es el momento de acercarse al Perú y anuncian visitas a Lima, primero a nivel de cancilleres, luego de presidentes. ¿Será que piensan que, acercándose al Perú —que nos quiere deslumbrar con espejitos y otras baratijas—, imitarán a Jaime Paz Zamora dando a los chilenos “una patada en el hígado” con la supuesta salida al mar por Ilo?

El manejo de la política exterior es algo serio y el señor Canciller debe saberlo a estas alturas. Lo que está pasando con el tema marítimo es algo sencillo de explicar: muchas manos en un plato causan arrebato. El presidente Evo Morales fue bastante atinado cuando, hace cuatro años, dijo: “Del tema del mar no se habla, se hace”. Aparentemente, muchos se han olvidado de esta directiva Presidencial.

La salida al mar con soberanía es, a la vez, un objetivo y algo que se construye con seriedad, idoneidad y patriotismo, no con acusaciones light por ignorancia del tema y, desde luego, no con chauvinismos baratos ni llamados a las armas.

La solución óptima es, evidentemente, una salida con soberanía y ello también está reflejado en nuestra Constitución. En política internacional, las soluciones son difíciles, especialmente si los problemas son intrincados. Por eso, en el proceso de buscar soluciones óptimas, muchas veces es aconsejable optar por arreglos subóptimos que, a la larga, se pueden convertir, precisamente, en lo que buscamos y deseamos.

fesapabol@gmail.com

Abogado Internacionalista

viernes, 9 de julio de 2010

Winston Estremadoiro se refiere a la trayectoria del MAS, sin siquiera nombrarlo y su manoseo de los más caros anhelos de la nación como el MAR

Decir “camarón que se duerme se lo lleva la corriente” es chocante en una Bolivia sin mar, donde lo más cercano a los marinos son los cangrejos tarijeños, que confieso me supieron a tostado de cucarachas. El adagio da luces sobre la política de hidrocarburos del gobierno de Evo Morales, amén de prestarse a ponderar si los “movimientos sociales” ejercen apoyo espontáneo, como quieren hacer creer, o se mueven los hilos desde el Palacio de Gobierno.

Partamos de anotar que los que mandan son los mismos que le hicieron el juego a los intereses peruanos –si es que no recibieron recursos– atizando la mentada guerra del gas. Sus “movimientos sociales” tumbaron gobiernos democráticos, al clamor de oponerse a que el gas natural saliera por puerto chileno a mercados de exportación en México y EEUU. Luego, en el poder, culminaron en la llamada nacionalización de hidrocarburos, no sin antes dar un golpe de timón a las relaciones diplomáticas con el agresor de la Guerra del Pacífico, Chile, y nuestro aliado de entonces, Perú.

En efecto, después de hacer naufragar el proyecto del Pacific LNG al sur de Iquique, con la ventaja adicional de un enclave boliviano en lo que fuera nuestro Litoral, empezó una estrategia de arrumacos con Michele Bachelet. Punto alto para el ego de Evo fue visitar un estadio santiaguino resonante de gritos de “mar para Bolivia”, sin precisar el quid del asunto: con o sin soberanía.

Al mismo tiempo, el gobierno chileno avanzaba en el proyecto de dos puertos para recibir gas líquido de barcos metaneros. Quinteros ya está operando: bombea gas reconvertido a estado gaseoso a todo el valle central y el sur chilenos, con la opción de reexportar gas a la Argentina. En lo que fuera el litoral boliviano, la explotación de antaño de guano y salitre, y hogaño del cobre, se complementará a futuro con el litio. En el megapuerto de Mejillones, con gas de barcos metaneros de ultramar (y agua de los manantiales de Silala), se completará el bypass de la levantisca Bolivia, para llevar la producción industrial de Brasil a los mercados asiáticos. Hace poco el presidente Piñera dio el portazo final a los sueños portuarios soberanos de Bolivia.

Desde el Tratado de Ancón en 1929, se dice que Chile puso el candado y Perú guarda la llave a las pretensiones bolivianas de una salida soberana al Pacífico, por territorios que fueran peruanos antes de la Guerra del Pacífico. La política internacional de los vecinos occidentales con la enclaustrada Bolivia es un péndulo que oscila entre ofertas chilenas y negativas peruanas, y viceversa, cual manzanas que motivan a un hambriento sunicho y le hacen trotar al ritmo que le imponen.

No fue por cuestión portuaria que Perú puso trabas al Pacific LNG atizando jingoísmos altiplánicos en contra del usurpador del Litoral. La madre del cordero es que Perú tenía Camisea, con unos 13 TCF de reservas probadas, contrastado a unos 48 TCF de Bolivia. Pero este es un negocio en que las reservas valen poco si no se extrae el gas de las profundidades, lo que requiere inversiones de monta. Mientras Bolivia se regodeaba con sus reservas, el gobierno de Evo Morales le mostraba los dientes al Perú y ahuyentaba inversiones con su nacionalización mussoliniana y atropellos a ejecutivos petroleros. Causan risa los prospectos actuales de otra planta procesadora de gas en el campo Margarita, cuando se necesita una media docena. ¿Para vender gas a quién?

¿Resultados concretos? Chile rehusó depender de Bolivia, así fuera más caro el gas de ultramar. Perú apercolló los fondos reprogramados de las transnacionales en Bolivia –hasta firmas contratistas bolivianas migraron a sus entornos más favorables para la inversión–. La cereza de la torta fue la inauguración de la primera planta de licuefacción de gas natural en Sudamérica, con la cual Perú se convierte en protagonista del sector energético regional, papel que le correspondía a Bolivia. La puesta en operación de la Planta Melchorita incluye una terminal marina y un gasoducto de 408 Km desde Camisea. Han aumentado en proporción geométrica inversiones en exploración, con excelentes perspectivas.

¿Y Brasil? Iluso sería que una indudable potencia regional, en camino a convertirse en mundial, dependiera del gas natural que proviene de un vecino tan inestable y caprichoso. Concentraron inversiones en la cuenca presal de su mar territorial, encontrando gigantescos reservorios de gas y petróleo. De pronóstico incierto es la continuación de la exportación boliviana de gas, de terminar el ciclo de Lula da Silva y perder las elecciones su sucesora. Con el pobre desempeño de su selección de fútbol en el Mundial, se le fue de las manos un punto importante a su favor, luego de que Brasil fuera elegido sede del próximo torneo futbolístico en 2014.

¿Y Argentina? Pura conversa fiada son los avances en el Gasoducto del Norte, y con él, las exportaciones menores a Uruguay y Paraguay.

En el mundo al revés de la historia boliviana, los perdedores de batallas llegan a Palacio. Abundan ejemplos de posguerra tanto en la del Pacífico como en la Guerra del Chaco. Novedosa versión contemporánea es tal vez un mariscal cocalero al que la historia le endilgará las derrotas de la política de hidrocarburos en Chile, Perú y Brasil. ¿No será que los bolivianos se asemejan a los argentinos, que pese a la humillación alemana en el Mundial de Fútbol, persisten en Maradona?

jueves, 8 de julio de 2010

Rolando Antelo con un celo patriótico admirable llama la atención sobre "la negociación secreta con Chile" que califica de alta traición a la Patria.

LE ESCRIBO DE URGENCIA, CON EL AFÁN DE LOGRAR QUE PUEDA HACER ALGO PARA QUE ALGÚN PATRIOTA EN BOLIVIA, EN LA CIUDAD DE LA PAZ, EL ALTO, CBBA., SANTA CRUZ, PIDA LA INMEDIATA SUSPENSIÓN DEL MANDATO DE EVO MORALES Y GARCIA EN BOLIVIA, POR LA TRAICIÓN A LA PATRIA.
INDEPENDIENTE DE QUE DICHA SOLICITUD NO SERA ESCUCHADA, EL OBJETIVO ES QUE SALGA A LUZ Y LA GENTE DEL ALTO, REACCIONE, PUES ESTO ES GRAVISIMA QUE EL VICE, SE HUBIERA REUNIDO CON PIÑERA, ACEPTANDO SU PALABRA COMO FINAL, DE QUE LA SOBERANÍA NO SE DISCUTE NI SE TOCA, EN EL MISMO AÑO QUE POR 1ra. VEZ, ESTE GOBIERNO VENDEPATRIA, NO LLEVO EL TEMA A LA O.E.A. PARA RECIBIR, COMO SIEMPRE FUE, TENER EL TEMA LATENTE CON LA SOLIDARIDAD AMERICANA.

APRETE EN ROLANDO ANTELO Y LEA LOS ÚLTIMOS POSTEOS QUE HICE, DESDE HACE UNA SEMANA.
POR SUERTE, EMILIO MARTINEZ PUBLICO ALGO HOY, QUE USTED RESCATO.
VINIERON A VISITARME, DONDE RESIDO, UN INGENIERO PETROLERO DENUNCIANDO QUE FUE TESTIGO PRESENCIAL DE UN OLEODUCTO-NO GASEODUCTO, DESDE LA PAZ,
QUE LLEGA A UNA PETROQUIMICA QUE NO CUMPLE LAS MINIMAS CONDICIONES DE SEGURIDAD, PERO QUE MULTIPLICA VARIAS VECES EL PRECIO DE BARRIL DE PETROLEO QUE DESANGRAN A BOLIVIA.
ESTO ES MUY GRAVE.
POR FAVOR, HABLE, PIDA QUE ALGUIEN DE UNA CONFERENCIA SOBRE EL TEMA PIDIENDO EL PROCESAMIENTO, PUES ESTO ES ALTA TRAICION.

FIJESE USTED, QUE MIENTRAS SEMEJANTE TEMA SALE TIMIDAMENTE, MERCED A REITERAR EMAIL A VARIAS PERSONAS, TODA LA OPASICION, SE UNE PARA REALIZAR UNA CARTA DIRIGIDA A NADIE (LEA LO QUE ESCRIBI AL RESPECTO), HABLANDO DE AUTONOMIA (PIDIENDO PLATA Y COMPLETENCIA), DE UN TEMA IMPORTANTE, PERO QUE AL LADO DEL MAS QUE CENTENARIO DESPOJO CHILENO, ES UN CHISTE.

GRACIAS POR LO QUE PUEDA HACER.
SI DISPUSIERA DE MEDIOS, PONDRIA UNA SOLICITADA EN TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACION ESCRITOS DEL EJO-LARAZON-ELDEBER-LOSTIEMPOS- PIDIENDO LA SUSPENSION Y PROCESAMIENTO DEL BARBARO.
LEA MIS POST Y VERA LO QUE ESTA PASANDO CON LUJOS DE DETALLES.

SALUDOS Y VIVA BOLIVIA!!

miércoles, 7 de julio de 2010

artículo del editor escrito en 2004 y que en la fecha está reproducido por Viento Patagón un diario del sur de Chile

ALLENDE QUERIA MAR PARA BOLIVIA. Por Mauricio Aira*

6 Julio, 2010
By admin
Por Mauricio Aira*
La entrevista concedida por Salvador Allende, entonces Presidente de Chile al boliviano Néstor Taboada Terán, contiene expresiones relevantes del principal de los chilenos que concibió una justa solución al pedido boliviano de salida al mar. Deseo noble y reparador que no pudo cumplirse, por la violenta y dramática forma con que los militares chilenos encabezados por Pinochet truncaron la vida del Presidente y de la esperanza boliviana.

Este cronista tuvo conocimiento a grandes rasgos del pensamiento de Salvador Allende en torno del problema vital que atinge a cerca de nueve millones de habitantes de nuestra hoy enclaustrada geografía, pero recién ahora, 30 años después gracias a la memoria del notable escritor Néstor Taboada Terán nos enteramos con cierto detalle, y grata sorpresa de la agudeza de juicio del Presidente Mártir, que en un gesto hermoso de solidaridad continental se expresó así ante su interlocutor.

‘Caminaremos juntos en la gran tarea histórica de América Latina. Ha llegado la hora de la gran reparación de una injusticia cometida contra Bolivia. Chile tiene una centenaria deuda con Bolivia y estamos dispuestos a emprender una solución histórica. Bolivia retornará soberana a las costas del Pacífico’. ¿Puede haber mayor contundencia en una declaración presidencial? Qué nobles sentimientos los del socialista Salvador Allende, quién podía poner en duda sus claras intenciones de avenirse con Bolivia y sellar para siempre jamás la amistad chileno boliviana! Fué una fatalidad para Bolivia que el Presidente hubiese resultado entregando su vida en el asalto a La Moneda aquel fatídico 11 de septiembre.

Que Taboada Terán traiga a la memoria colectiva aquel pasaje debidamente documentado en su momento, resulta oportuno y necesario cuando estamos a tan pocos días del 14 de febrero cuando tuvo lugar el asalto de las tropas chilenas al Puerto de Antofagasta, en un acto de prepotencia, inexplicable e innecesario, sin que mediara un antecedente valedero, y arriara el Coronel Sotomayor la bandera tricolor del edificio de la Prefectura, para sustituirla por la del usurpador. Esto ocurrió en 1879, cuando después de la toma del indefenso territorio, fué declarada la guerra, lo que dejó estupefacto al Presidente Hilarión Daza, generalote surgido del tropaje y que se tomó el poder a la fuerza, cuando semanas más tarde llegó al campo de operaciones al mando de un Ejército mal armado, ya los invasores estaban a las puertas de Tacna en la frontera con Perú.

Mal puede ser un sentimiento chauvinista el que alberga cada boliviano, porque la amputación del territorio con que nació la República en 1825 por la clase dominante de Chile, no fué de ninguna manera un acto justificable, sino una demostración de fuerza al más puro estilo prusiano o nazista. Algún glosista ignorante de nuestra historia, pretende advertir en el movimiento que sacude el Cono Sur, resabios de revanchismo y nada más, cuando es bien sabido que la carencia de mar, hace de Bolivia un país maltrecho, carente de los pulmones con que respirar el aire cultural, solidario e internacional que le está negado, sin contar los inconmensurables efectos en la economía y su desarrollo.

Nos encontramos además, a escasos meses del centenario de la suscripción del documento mal denominado Tratado de Paz y Amistad entre Bolivia y Chile, del 20 de octubre de 1904, que le puso punto final a la guerra iniciada 15 años antes. El documentó lo refrendó el Congreso de Representantes, bajo la presión de la espada y el fusil con que Chile continuó apuntando a los dignatarios de Bolivia. Tenían que elegir entre la continuación de la guerra o la imposición chilena de hacer las pases.
Dejando de lado los negros nubarrones del pasado y el intento de encontrar culpables, lo más cuerdo resulta reconstruir el escenario en que Allende promete resolver la cuestión marítima. El visionario socialista reclama del periodista que ‘en esta operación el pueblo boliviano, sus organizaciones políticas, democráticas, sindicales, sus intelectuales, los estudiantes, deberían disponerse a jugar un papel protagónico decisivo. Desempeñar el gran rol democrático de pueblo a pueblo. No de oligarquía a oligarquía. No de momios ni rosqueros’ Sigue diciendo el gran amigo de Bolivia. ‘Los escritores y todos los hombres y mujeres de buena voluntad deben venir a Chile y explicar sus anhelos, discutir, crear condiciones objetivas y subjetivas en el pueblo chileno para poder llegar al feliz entendimiento…no nos guían intereses de clase dominante. No le pedimos nada al sufrido pueblo trabajador bolivianos, queremos solamente reparar el despojo cruel de que ha sido víctima. UN PUEBLO QUE ESCLAVIZA A OTRO PUEBLO NO ES LIBRE. Busco el entendimiento de los pueblos hermanos en el mutuo respeto y en la paz que nos encamina a soluciones del siglo venidero’.

Este escenario quiere decir que serán los trabajadores, los movimientos populares de Bolivia y Chile, las organizaciones populares que lograrán el acuerdo que ni militares ni terratenientes, ni ricos ni poderosos podrán hacerlo. Con esta idea, busqué a un amigo muy cercano al desaparecido líder Juan Lechín y ausculté su pensamiento. Claro que sí, entre Allende y Lechín hubo una gran amistad. Chile nos acogió en su suelo cuando el dictador Bánzer nos echó de Bolivia. En las interminables tertulias santiaguinas, fué testigo del profundo sentimiento de gratitud de Salvador Allende hacia los trabajadores mineros bolivianos, que a la cabeza de su conductor Juan Lechín, le habían brindado un apoyo más allá de las palabras, cuando el Partido Socialista concurrió a las urnas en enorme desventaja a los partidos de derecha. Esto no todos los conocen, los mineros solidarios con sus hermanos chilenos.

Talvez en este segmento vital de ambos pueblos radica el reinicio de un diálogo que nos pudiera conducir a soluciones viables, de consenso en la proximidad de cumplirse los cien años de aquella firma a un acuerdo que selló, por el momento, nuestro destino aciago.

* Mauricio Aira es periodista boliviano que reside en Suecia

martes, 6 de julio de 2010

Fernando Paredes se refiere a la entrevista concedida por el Cónsul Canelas de Chile en que sugiere olvidar "el pasado" referido a nuestro Litoral

La revista Cosas ha hecho una extensa entrevista al señor Jorge Canelas en la que el cónsul se refiere –con la habilidad propia del diplomático chileno– a varios aspectos sobre las relaciones o no relaciones entre Chile y Bolivia, como la agenda bilateral que es muy amplia, pero –dizque– hay que ampliarla más todavía; que el tema marítimo no está en sus atribuciones, sino en niveles superiores; la racionalidad económica; la importancia de la estabilidad, etc.
Llama la atención el manejo que hace del concepto del ‘pasado’ sugiriendo que hay que dejarlo de lado para avanzar en un futuro entendimiento. Sostiene el cónsul que, para entablar una relación “absolutamente normal” entre Chile y Bolivia, ésta no debe estar “alterada por las percepciones del pasado”. Añade que “hay que ser bien claros en decir que no podemos, como vecinos, pensar eternamente en el pasado”.
El pasado es una referencia a un tiempo anterior al presente que, además, lo condiciona y sobre el cual se planifica y se construye el futuro. El pasado y el presente son realidades; el futuro es una conjetura. La historia estudia el pasado, entendido éste como el conjunto de acciones trascendentes que alteran o impulsan un proceso social, político e incluso económico.
Las relaciones entre Chile y Bolivia tienen pasado y presente; el futuro está por venir. Bolivia, desde su emergencia republicana, contó con un acceso soberano al océano Pacífico que le permitía augurar un futuro desarrollo en beneficio de su población. Ese proceso de expectativa fue alterado por la invasión chilena de nuestro territorio cuyo resultado final –además de sustraer 120.000 km2 de territorio– fue el impulso del desarrollo del país invasor y nuestro enclaustramiento forzado.
El presente se nutre de ese pasado. Por eso la inclusión del tema marítimo en la agenda. Por eso, la propuesta del canciller de una hoja de ruta concreta para avanzar en el tema en la próxima reunión bilateral. Estos temas no alteran una posible e incierta relación normal; todo lo contrario, son las que le dan contenido, pues la reparación de las injusticias, producto del pasado, son las que fortalecerán el presente y alimentarán un futuro compartido, dentro de un marco de equidad. Los bolivianos no podemos dejar de pensar en el pasado, porque el pasado, debido a la angurria de un vecino, nos ha sumido en una suerte de minusvalidez internacional, pues nos ha cercenado el acceso a un litoral propio.
Para el vencedor es cómodo sostener, y decirlo bien claramente, que no podemos seguir pensando en el pasado… así se olvida el elemento generador de una de las más grandes injusticias en la historia de este hemisferio y que hace que nuestras relaciones no sean precisamente normales. Para los bolivianos, y para una gran parte de chilenos, este asunto sólo puede resolverse con una reparación histórica, es decir, con un desagravio del pasado.
Dicen los psicólogos que una buena manera de eliminar el complejo de culpa –el hecho de haber ocasionado un daño a alguien– es no mirar al pasado, olvidarse de él. Sin lugar a duda, Chile ocasionó un enorme daño a Bolivia al privarle de su acceso al mar. Con todo respeto al señor cónsul Canelas, el no querer mirar ese pasado de oprobio no es ciertamente la mejor forma de “ampliar las confianzas mutuas”. El tener la voluntad de repararlo es otra cosa.