viernes, 15 de junio de 2012

desde OPINION Victor Gutiérrez asume el tremendo fracaso de la acción diplomática boliviana, nada menos que en Tiquipaya cuyos obrados pasarán a la historia oprobiosa del MAS

Jamás en la historia diplomática de nuestro país se había inscrito tamaña derrota como la que acaba de sufrir Bolivia en ocasión de la Asamblea de la OEA celebrada en Tiquipaya-Cochabamba entre los días 4 y 5 de junio de 2012. Nada menos que en territorio boliviano la OEA aprobó una resolución que declara al diferendo marítimo entre Bolivia-Chile como un asunto de “carácter bilateral”, pero lo peor aún estaría por venir y es el hecho de que aunque parezca increíble mencionarlo es el propio Gobierno de Bolivia que plantea que la discusión entre Bolivia y Chile gire o tome como base el Tratado de 1904. 

Tratado que reconoce la entrega definitiva del Litoral boliviano a favor de Chile a cambio de una serie de condiciones entre las cuales destacan la construcción del Ferrocarril Arica–La Paz, la entrega de una cantidad importante de libras esterlinas a favor del Gobierno de Bolivia y otras compensaciones más. De ahí que plantear que la demanda marítima se encuadre dentro de los parámetros establecidos alrededor del Tratado de 1904 es sencilla y llanamente un retroceso para la política exterior y nada menos que en torno a la mayor demanda nacional.

La declaración de “Tiquipaya” sin duda alguna que le pone una especie de sello o candado definitivo a las pretensiones bolivianas de tener algún día un acceso soberano al océano Pacífico, semejante resultado internacional es en esencia la demostración más elocuente de la ineficiencia mostradas hasta ahora por una Cancillería, lo que mínimamente amerita que el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores dimita a su cargo, por cuanto el daño causado es desde todo punto de vista inconmensurable, independientemente de que pasará a la historia como uno de los grandes responsables de cerrar cualquier posibilidad de retorno al mar. Lo grave es que la autoría del mismo le corresponde a un Gobierno que dice ser diferente.

Pertinente es recordar que el Gobierno nunca tuvo una política clara respecto de la reivindicación marítima, lo que sí mostró es alguna habilidad en inventar la creación de una serie de instancias que según el Gobierno masista aseguraban un pronto retorno al mar y a cuyas instancias les asignó un importante presupuesto financiero. 

Como vemos no solo que muestra una triste imagen del actual Gobierno, sino que deja al país en una terrible situación.

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